Ni los directores más creativos de hollywood previeron un acontecimiento
de esta naturaleza. Nos mostraron ataques terroristas a la Casa Blanca, invasiones extraterrestres, catástrofes naturales arrasando los centros del poder, pero nunca el atraco a uno de los símbolos de la democracia, el Capitolio, protagonizado por hordas al servicio de mismísimo presidente de los Estados Unidos. "La realidad superó a la ficción" y lo hizo en la mayor potencia del mundo.